miércoles, 8 de octubre de 2014

El fantasma del cine Fantasio de triana, en sevilla.

¿Mito o realidad? Sea leyenda o no, sí es cierto que se ha convertido en uno de los «personajes» más conocidos del barrio de Triana. El popular fantasma del cine Fantasio, que antaño estuvo ubicado en la calle Pagés del Corro, ha recorrido -pasillos aparte- numerosas líneas a través de reportajes y noticias que le han catapultado a la fama. 

Si el Mercado de Triana alberga otra tenebrosa historia con aquella niña vestida de blanco que cruzaba de un puesto a otro en la oscuridad, esta vía principal del arrabal arrastra consigo otro espectro que ha mantenido en vilo a los trianeros durante décadas.
De todos los cines que tuvo Triana, éste es el que causa más temor o desasosiego con tan solo nombrarlo. Su nombre está vinculado de forma indisoluble a ese fantasma que se convirtió en «habitual morador» del edificio donde estaba ubicada la sala de invierno.

 Inaugurado el 18 de junio de 1982 con la proyección de la película Flash Gordon, «se trata de una sala de estrenos que ocupa la planta baja de un bloque de pisos deshabitados por mor de un fantasma». Así lo explica el escritor y trinaero Ángel Vela en su libro «Triana, un barrio de cine».

«Sí, un fantasma; si no fuera así cómo se iban a mantener vacíos pisos en sitio tan apetitoso: la imaginación del personal achacaba la circunstancia al alma en pena de una pobre anciana que no quiso abandonar su habitación de un corral de vecinos que derribaron en el mismo sitio», prosigue. El escritor añade que «decían que murió de disgusto proclamando que ella nunca se iría de la casa».
«El encargado de la sala, Rafael Vega, el mismo del antiguo cine Triunfo, me contó que el constructor, atacado por una crisis de tesorería, dejó sin rematar el inmueble interiormente; esto es, que no había ni ascensor.

 O sea que si ululaba algún fantasma debería ser el de un acreedor en pena arrastrando pesadas letras devueltas», describe con cierta chanza.
Entre vivencias que por su parte aseguraron haber vivido varios empleados de la empresa de limpieza del Mercado de Triana, no pudo evitar salir a colación la historia del cine Fantasio, donde «decían los inquilinos que escuchaban movimientos de muebles, e incluso algunos se los encontraban cambiados de lugar».


El fuego que arrasó con la leyenda
El edificio que se ubicó entre las calles Evangelista y San Jacinto, en el número 100 de Pagés del Corro, ha sido objeto de conjeturas e hipótesis que aportan más de una versión a la historia fantasmagórica. Expertos en los misterios de Sevilla, como Jordi Fernández y José Manuel García Bautista, apuntan en uno de sus libros que este fenómeno paranormal no fue más que el bulo producto de una «trama inmobiliaria». Una crónica urdida por la venganza y con el objetivo de «sabotear la venta de los pisos del inmueble». 

De esta forma, aseguran, la leyenda correría como la pólvora y nadie querría comprar las viviendas, quedando más bajo el precio de las mismas.
La del Fantasio se convirtió en una «leyenda negra» pues tras ser centro de historias para no dormir, fue pasto de las llamas en el incendio que acabó con el cinematógrafo un domingo de Ramos, «cuando comenzó a arder el luminoso de la fachada» tal y como aparece en la imagen. No hubo heridos graves pero el arrabal perdió a finales de los 90 una de sus populares salas de cine. Lo que aún está por confirmar es si con el fuego también desapareció el famoso fantasma que siempre irá unido al cine Fantasio.

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